antiguos chiapa

Tuesday, November 07, 2006

Tarea 8

La porción espiritual de la cultura y el racionalismo ambiental

¡Qué generoso y hondo es el poder de
las sutiles fuerzas de la naturaleza!
Queremos descubrirlas, pero no las vemos;
intentamos comprenderlas, sin embargo,
nos resultan inasequibles; se identifican
con la misma esencia de las cosas
y no conseguimos aislarlas de ella ...
Confucio

Iniciaré mis reflexiones acerca de los planteamientos de Leff, con la siguiente cita: “La crisis ambiental es la crisis del pensamiento occidental, de la metafísica que produjo disyunción entre el ser y el ente, que abrió la vía a la racionalidad científica e instrumental de la modernidad, que produjo un mundo fragmentado y cosificado en su afán de dominio y control de la naturaleza”. En resumen, el desequilibrio en todos sentidos.
Resulta claro ahora el problema que estamos encarando, que es el problema de toda ciencia: el establecer la identidad de sus fenómenos.
Los seres humanos viven de acuerdo con normas, costumbres, tradiciones y reglas, resultado de la interacción con los procesos orgánicos. Es así como modifica el medio natural en el que vive; a partir de una base física y un equipo de instrumentos. No hay actividad humana sin la intervención de elementos de la cultura material. Pero la cultura incluye asimismo elementos aparentemente intangibles. Porque las más ordinarias satisfacciones de las necesidades elementales son muy importantes para toda conducta organizada. Sin embargo, éstas no se toman como elementos científicos, porque el que observa busca rasgos coincidentes con su forma de entender y resolver la vida.
Existe un gran sector de la conducta humana que debe ser conocido por el investigador de campo, el relacionado al simbolismo de toda cultura. El lenguaje en primer término (la función simbólica de un objeto, un gesto, un sonido articulado) refiriéndolo a la teoría general de las necesidades y su satisfacción cultural.
La naturaleza finalmente forma un conjunto donde todas las partes dependen, de alguna forma, las unas de las otras.
Ahora la ciencia más que un instrumento material, debiera familiarizarse con un instrumento que permita la exploración y manipulación de materia viva. Si se quiere restablecer la armonía entre el animal humano, su constitución natural y la naturaleza circundante.
Cuando se investigan los orígenes y las innumerables ramificaciones de la formación de la opinión pública, se confluye siempre en las antiguas “filosofías” clásicas de la vida, del Estado, de los valores absolutos, del espíritu del mundo; filosofías adoptadas sin examen crítico por una época a la que esas mismas filosofías “anodinas” han precipitado al caos, que han hecho perder la orientación del animal humano, el sentido de su propio valor, que han vaciado su vida de toda significación. No se trata entonces de filosofías, sino de herramientas prácticas y decisivas que permitan replantear la vida humana; se trata de elegir entre las buenas y las malas herramientas para la edificación y la reorganización de la sociedad humana.
Este equilibrio lo encontramos en sistemas de pensamiento de hace muchísimos milenios, obra de los fundadores de las grandes religiones asiáticas y mesoamericanas, del hinduismo y del bramanismo, en los orígenes del cristianismo y en los principios del pensamiento científico de la antigüedad.
La posición del ser humano en el ámbito biológico no es entonces “nueva”, y no se trata de instaurarla. Es, por el contrario la posición más antigua del pensamiento humano. Lógicamente se trata de saber por qué esta posición siendo la más antigua de todas está herida de una manifiesta impotencia, por qué ha dejado vía libre a otros sistemas de pensamiento que han conducido a la humanidad hacia el abismo. Esto sorprende, y el observador que viva dentro de cinco mil años se sorprenderá de que los sistemas de pensamiento antibiológicos hayan podido, a pesar de su crueldad y su esterilidad, mantenerse tanto tiempo y atormentar a la humanidad. Para tratar estas cuestiones, es necesario sin duda un pensamiento lógico que dé una respuesta.
Concluiré con Leff, que dice: “...la racionalidad ambiental es el orden donde el saber encuentra su arraigo en el ser”. ¿Es esto el principio de un pensamiento lógico?

Saturday, October 21, 2006

TAREA 7

¿Dónde está la cuestión?
Como afirmas, el efecto de la cooperación humana es sinérgico. Pero efectivamente hay una explicación que va más allá y la biología nos permite visualizarla. Me parece que el desarrollo histórico del sistema mundo capitalista desde el siglo XVI que plantea Wallerstein, intenta una explicación semejante a la de evolución cultural. Como teoría social me parecen aisladas y cuestionables y sigues teniendo razón, sin la biología que nos explique la naturaleza humana esto no queda claro.
En respuesta a los cuestionamientos:
¿Cuál es la diferencia entre un grupo que tiene sinergia y uno sin ella? Podría decir que un grupo que tiene sinergia es aquel que se organiza para cumplir una función y lograr objetivos, pero incorporado a esto surge en cada individuo un propósito estrechamente relacionado con la condición natural humana que le hace "identificarse" (aquí la relación con identidad y autonomía) con esas funciones y objetivos y tomar decisiones al margen de políticas, teorías y demás grupos... Lo que puede llevarle a lograr sentirse realmente convencido, porque lo que hace le da satisfacción. A diferencia de un grupo sin sinergia, que se queda en el nivel de cumplir funciones y objetivos.
El pueblo tzotzil es un ejemplo de grupo con sinergia que ha tenido la capacidad de organizarse para el trabajo, primero como una forma de susbsistencia, con una práctica productiva y un idioma que le posibilita una identidad de grupo esencial para un tipo de ideología también esencial en la toma de decisiones; y después con la idea de comercialización de su trabajo sin perder esas características.
El movimiento zapatista lo es también. Como grupo con sinergia proyectó sus ideas al mundo y con ello logró pasar de un movimiento local, regionalizado, a uno al que se adherían todos aquellos que coincidían con el principio de "somos los sin rostro, nadie", "los que mandamos obedeciendo". Y aquí reiteramos lo de la identidad.
Las identidades se diversifican tanto como las posturas ideológicas. El Yunque, aún como grupo reaccionario, defiende una postura dictatorial con la que por lo visto existen muchos individuos partidarios; proyectados a nivel de grupos hegemónicos tanto de la política como de la religión.
Los aficionados de los pumas, inmersos en la crisis que presenta su equipo, externan su adhesión "poniéndose la camiseta" a pesar de todo. Defienden la historia de su equipo y argumentan ser una sola fuerza, rayando en la impostura y el fanatismo. Vemos la imagen de un hombre pisoteando la bandera del equipo contrario en una reiteración de que nada lo hará cambiar de parecer. Es más, están dispuestos a defender su idea como lo último de su existencia.
Los emigrantes chiapanecos en North Carolina han cargado a cuestas sus costumbres, con actitudes culturales y tradicionales que les permite soportar la ausencia de su tierra, de sus raíces. Se unen para repetirse día con día que son chiapanecos y que sólo las circunstancias los llevó allá. Una unidad de análisis tiene sinergia entonces explicada en estos casos, donde lo específico de una realidad te permite relacionar con las circunstancias del mundo externo.
¿Esta generación de estudiantes de maestría en antropología social tiene sinergia? Me parece que se queda en el nivel de función y objetivos. Falta conciencia e identidad con un propósito común que debiera ser el antropológico humano. Las líneas de investigación están bien determinadas y pudieran conformarse en un todo, sin embargo, se está percibiendo una línea invisible divisoria que no está permitiendo este trabajo. Desde el "cállate porque yo voy a hablar primero", me parece que fuera digno de un triste tratado de intolerancia entre pensadores de un mismo mundo.
Esto te da respuestas y cuando llegamos al punto de la relación de la sinergia con poder político, entonces empezamos a establecer los límites de la libertad del hombre.
En este sentido he llegado a esta conclusión (no absoluta desde luego):
El trabajo ha sido la base de la existencia social del hombre. Esto lo destaca cualquier teoría social. En este contexto sin embargo, el problema no es el hecho de que el trabajo sea la base de la existencia humana, sino por su naturaleza está en contradicción o en armonía con las necesidades biológicas del hombre integrado a la sociedad. Finalmente todo lo que se produce en cuanto a valores económicos nace por el logro de fuerza de trabajo humana viva y no por el gasto de material muerto, así como simple materialismo.
En su calidad de única fuerza que genera valores, el trabajo humano merece un interés y un cuidado muy especiales. En una sociedad que convierte el trabajo vital en una economía de mercado, es imposible que piense en la importancia de la fuerza de trabajo humana. Vemos cómo el capitalista compra esta fuerza de trabajo y le pone un precio al que le llama salario, el que casi siempre sólo cubre una parte de las necesidades.
El trabajo es una actividad biológica fundamental que, igual que la vida en general, descansa sobre una pulsación placentera.
Es evidente que el trabajo insatisfactorio es resultado de la concepción de la vida mecanicista global y de la civilización de las máquinas. ¿Puede conciliarse la función laboral biológica con la social? Es posible, pero habría que corregir de raíz las concepciones e instituciones tradicionales.
Las formas de organizarse de manera democrática en el trabajo es un proceso natural del amor, el trabajo y el conocimiento, que gobernó, gobierna y gobernará la economía, la vida social y la vida cultural de los hombres mientras exista una sociedad. Esta forma laboral es la suma de todas las funciones vitales que han crecido de un modo natural, se desarrollan de un modo natural y gobiernan orgánicamente las relaciones interhumanas naturales.
Es así que trabajo y política se oponen. Los sistemas políticos nacen y mueren sin que cambien cosas esenciales en el fundamento de la vida social y sin que ésta deje de funcionar.
El irracionalismo político, que infesta, desfigura y destroza nuestra vida es, en el genuino sentido psiquiátrico, una perversión de la vida social, una perversión provocada por el no-reconocimiento y además la exclusión de las funciones naturales de la regulación y determinación de la vida social.
Toda actitud totalitaria y autoritaria es irracional. Toda dictadura, sea quien sea que la represente, puede reprimir las funciones naturales de la vida o explotarlas para sus propósitos de dominación.
Una persona que goza con su trabajo no tiene inclinaciones políticas, porque no le queda tiempo para ello. Si ésta se agrupara sería el fin de la irracionalidad. Cada uno asumiría la responsabilidad de su destino.
Estas personas no son de izquierda ni de derecha en el terreno político. No se oponen a ideologías, pero su naturaleza también determina que para que pueda funcionar, debe enfrentarse con objetividad a toda tendencia ideológica, a todo partido político que le obstruya irracionalmente. Nunca está en contra como sucede en la política, sino a favor de la formulación y solución concreta de problemas.
Me parece que un hombre con estas características será quien se pueda agrupar con sinergia.

Wednesday, October 18, 2006

TAREAS 5 Y 6

UNIDAD DE ANÁLISIS


Para la investigación antropológica la sugerencia de Wallerstein en cuanto a considerar la unidad de análisis como sistema mundo me parece tan contradictoria como su texto, donde no se resuelve ningún cuestionamiento ni en cuanto al sistema histórico ni al concepto “desarrollo”.
Empezaremos por repetir estas palabras: Nuestro sistema histórico, como todos los sistemas históricos, está lleno de contradicciones, de procesos que nos obligan a elegir un rumbo para satisfacer nuestros intereses a corto plazo, y otro para satisfacer nuestros intereses a mediano plazo. Estas contradicciones se encuentran integradas a las estructuras económicas y políticas de nuestro sistema y están llegando a su fin. Dice además que los dilemas siguen sin solución porque nadie está interesado en solucionarlos, ya que hacerlo implica transformar el sistema existente de raíz.
No olvidemos que la historia y las ciencias sociales como las conocemos en la actualidad son en gran medida producto del pensamiento del siglo XIX. Desde entonces los pueblos no situados en el sistema mundo son primitivos, los que sólo deben estudiarse de manera etnográfica, dentro de patrones de interpretación cerradamente estructurados. Pero los estudios universitarios se encuentran en este mismo esquema. La ciencia en crisis, que es más complejo de lo que parece. Esto, dice Myrdal, es la primera vez en cien años que sucede, y se debe a que el mundo académico –por primera vez resguardado en una comunidad universitaria mundial- se encuentra en medio de un cambio profundo y sorprendente, cuyo resultado aún es incierto. El caos, la catástrofe y la divergencia se han convertido en palabras clave de un movimiento que está ajustando las ciencias modernas de pies a cabeza.
Me parece que el vacío en que se encuentran las ciencias es debido a que durante siglos ya, se ha venido manejando un lenguaje permeado de símbolos lejanos a la realidad. A esto dice Wallerstein, y estoy de acuerdo, necesitamos de nuevas teorías que aún siendo abstractas, sean más reales en el sentido de que se adapten mejor a los hechos.
Hemos perdido tiempo y mucho conocimiento. Estoy segura Ron que aún es posible la reorganización de una verdadera ciencia. Pero estoy preocupada porque pienso que si no podemos ver más allá del presente y reorganizar todas las partes de este conocimiento para el beneficio posterior, la vida comunitaria seguirá siendo una vida de batalla y seguiremos donde estamos, para tener que luchar eventualmente por la existencia en trincheras abiertas en nuestra propia casa. No olvidemos que esto ha sido un proceso de gradual absorción por la integración de consecuencias inevitables. La educación en masa perderá su influencia sobre la gente de estos pueblos sólo cuando su cultura bioenergética y orgánica venga a desplazar a esta educación esterilizante.
¿Quién dirá cómo se modificará eventualmente esta sociedad gracias a estos cambios espirituales y a estas ventajas físicas, en las que el sonido y la visión le llegan al hombre a través de paredes sólidas, permitiéndole conocer todo lo que ocurre en el mundo en el que vive sin levantar un dedo, haciendo innecesario que se traslade a ninguna parte, excepto por el placer de viajar?
Toda la psiquis de la humanidad está cambiando. Ya ha cambiado mucho. El resultado de la educación es la locura que no permite ver el cambio ni lo permite como una ley del crecimiento. Así, el hombre de hoy está inerme. Al no saber nada de la vida cambiante del crecimiento orgánico, espiritual y material, resulta un parásito. Quizás no nace parásito, pero si no nace así lo convierten en eso, para dar nacimiento a otro. ¿Entonces qué haremos con la vida de comunidad, digamos, en un mundo parásito para parásitos? No sabemos decirlo. Pero la vida en comunidad se cuidará sola, de manera inevitable.

Es así que planteo ahora con mucha dificultad las unidades de análisis del proyecto que desarrollo, titulado Nagualismo en los relatos tradicionales de la región de los chiapa. Práctica, religiosidad e identidad.

Existen dos aspectos fundamentales a destacar en esta investigación: por una parte, la comprensión de cómo la oralidad se convierte en fuente de información heredada de muchos siglos de la historia de los hombres de estas tierras, que le da un valor por sí misma; y, por otro lado, la explicación del nagualismo desde distintas perspectivas.
La investigación se sitúa en dos municipios específicamente, de la región que ocupan los chiapa: Chiapa de Corzo y Suchiapa. Región que desde hace varios años ya no habla su idioma pero no por ello ha desaparecido, pues existen numerosas significaciones lingüísticas y simbólicas que nos dan cuenta de una forma distinta de existencia.
Los chiapa, al igual que todos los grupos étnicos de Mesoamérica, comparten una historia de zozobra y violencia, pues no olvidemos que la cultura de los pueblos de América se fue formando con la adherencia de los hechos socioculturales, sincretizados y sintetizados, que a partir del siglo XV se suman a su cultura básica indígena, al irrumpir los europeos en el nuevo mundo convirtiéndose, en primera instancia, en cultura de conquista.
En la actualidad las instituciones socioculturales se vuelven aún más, ejes de etnoresistencia, reservorios de autovaloración de su propia memoria colectiva. Así han permanecido desde entonces, modificadas por supuesto, por el desigual desarrollo económico de la sociedad nacional.
En tal sentido, los pueblos no pueden definirse únicamente por el contenido prehispánico, sin tomar en consideración la influencia del mundo advenedizo que modificó esta cultura a partir del siglo XVI. De esta forma, entendido críticamente, muchos elementos de la tradición de los chiapa incorporan nuevos rasgos convirtiéndose así, en expresión fundamental de su concepción del mundo y de la vida actuales.
Finalmente, no debe olvidarse en este largo proceso histórico, la violenta inserción del capitalismo en el agro mexicano en el siglo XX y la penetración sistemática de las sectas religiosas fundamentalistas no católicas, que han variado no sólo contenidos sino las estructuras profundas del pensamiento mítico-simbólico de estos pueblos.
Por eso, a veces pareciera que tomáramos conciencia de que escribimos perdiendo, que todo esfuerzo es vano, pero que todo esfuerzo corresponde a una necesidad esencial del ser.
Ahí están la tentación del fanatismo y la tentación de la impostura. Todas las guerras futuras que se preparan, la destrucción del planeta, la contaminación del aire y del agua, la muerte de las especies, la ruptura del equilibrio vital entre el mundo y nosotros, la confrontación de cada uno de nosotros consigo mismo y la naturaleza, las nuevas y profundas orientaciones de la ciencia. Todo depende de eso.
Este grupo étnico a pesar del despojo cultural al que sistemáticamente ha sido sometido, se resiste a extinguirse al fortalecerse aún más en cada manifestación de sus ritos, delineando el perfil de ser chiapaneco en el contexto nacional e internacional.

La oralidad adquiere relevancia, ya que es una aproximación a la memoria colectiva de estas comunidades, además que nos permite entrar al conocimiento de una práctica heredada como es el nagualismo.
Vincularse con estas comunidades en la consideración y significación de su patrimonio cultural, es una necesidad que no se puede seguir soslayando, justificando de antemano la trascendencia que pueda tener este estudio.

Los conceptos centrales de esta investigación son los siguientes:

Prácticas de un conocimiento antiguo en el que algunos hombres con características particulares utilizan fuerzas de la naturaleza y la transforman, las que a partir de la conquista se denominaron brujería o hechicería.

Estas prácticas han quedado manifiestas en la oralidad, heredada desde tiempos inmemoriales. De las cuales personajes de estas comunidades identifican a los actores principales de estos relatos como sus antepasados, y acontecimientos especiales como su historia, contextualizados en planos físico y geográfico concretos.

A estos relatos se les asignarán características estéticas de la literatura oral para determinarles categorías relacionadas con el patrimonio cultural intangible de las localidades estudiadas.










Monday, October 02, 2006

TAREA 4

Entre ser objeto o sujeto de cambio

Desde luego la explicación de Wallerstein para la comprensión del sistema mundo o geocultura nos hace ver a los grupos humanos como parte de un todo, pero profunda e interdependientemente ligados.
Me parece que a lo largo de las explicaciones y propuestas se manifiestan en él varias contradicciones. Especialmente al final cuando argumenta que primero que todo necesitamos comprender claramente qué es lo que está sucediendo, decidir en qué dirección queremos que se mueva el mundo, y finalmente resolver cómo actuaremos en el presente de modo que las cosas se muevan en el sentido que preferimos. Parece muy fácil pero, Wallerstein no nos dice cómo.
Por otra parte, pienso que un enfoque antropológico hermenéutico sobre las personas y sus juegos de lenguaje nos permitiría entender que hoy el lenguaje no se circunscribe únicamente a la palabra sino a mecanismos más complejos de manipulación ideológica a través de la imagen. Observemos el trabajo que en este sentido hace la televisión y los promocionales expuestos no sólo en este medio sino en todos los medios de comunicación existentes. Quizás el hombre actúa más en relación a una imagen que a un discurso, el que le parece obsoleto y aburrido.
Es así que el poder de decisión (libertad) que argumentan tener algunos individuos es cuestionable. Éstos se tornan tanto en víctimas como en seres que tienen un papel muy activo en la creación del sistema mundo que finalmente conviene al orden mundial, por llamarle de alguna manera, cumpliendo los caprichos e intereses de las ideologías dominantes.
Estas minorías finalmente son consumidores activos aunque jueguen a parecer seres conscientes que eligen qué comprar, qué usar, qué estudiar, qué ver, etc., e internamente todos sus actos expresen un sentimiento de soledad experimentada como existencial e ineludible, incorporada a la estructura del mundo. Y, como expresa Manuel Castells, en el prólogo La red y el yo: Totalmente aislado, el yo parece irrecuperablemente perdido para sí mismo. De ahí, la búsqueda de una nueva capacidad de conectar en torno a una identidad compartida, reconstruida.
Al final de cuentas todo esto no significa otra cosa que el arraigo ideológico del sistema económico dominante en las estructuras psíquicas de los integrantes de las clases oprimidas, y de este modo sirve a la reacción política. En el caso de México, que es el de muchos pueblos dependientes, es reconocible que las fuerzas capitalistas no llevan las creencias cristianas, los vestidos y la “moral” en atención a la cultura, sino para arraigar en cada individuo su ideología, debilitarlo con consumo y convertirlo en objeto de sus propósitos.
Surge de este hecho una moral social, relacionada con una educación mecanizada y una religión llevada al misticismo, que actúa sobre las bases económicas en sentido conservador, que permite la manipulación y el avasallamiento, que hace a las masas consumidoras en potencia, volcadas al materialismo, descuidando la armonía y el conocimiento que implica la relación mente-espíritu.
Lo mismo ha sucedido con el científico, que al especializarse no integra a sus conocimientos la conciencia de su naturaleza tanto interna como fuera de él. Me parece que el antropólogo tiene mucho que hacer en ese sentido, en el conocimiento de otras disciplinas como la única manera de incorporarse a una nueva forma de hacer ciencia. Hay esperanzas, mientras existan seres que el capitalismo haya tomado como sujetos y no como objetos de sus fines mezquinos, de quienes vale la pena aprender y aprehender este mundo tal cual es.



Saturday, September 23, 2006

TAREA 3

ENTRE LA VIEJA Y LA NUEVA SITUACIÓN SOCIAL
La luz puede ser protagonista
en un drama de ciegos.
Luis Cardoza y Aragón

Así como la antropología no es sólo una ciencia sino también un estado de ánimo (1), es importante definir que volver a la persona al centro del enfoque antropológico no significa individualizar la comprensión social ni encajonar culturas, sociedades o instituciones.
Quizás esta posibilidad nos permita entender que la ciencia ha seguido durante siglos un proceso mecanizado y además místico que la ha deshumanizado, o mejor dicho, desnaturalizado, y le ha impedido pensar de manera funcional, con una visión positiva de este mundo que retableciera la armonía entre humano, su constitución natural y la naturaleza circundante.
Es la psicología del análisis del carácter, tan sólo ella -y no la socioeconomía- que está capacitada para investigar cómo se estructura el carácter del hombre de una época, cómo piensa, cómo actúa, cómo se manifiestan en él las contradicciones de su existencia, cómo intenta dominar su vida, etc.
Es cierto que ella sólo examina al hombre individual; pero cuando se especializa en la investigación de los procesos psíquicos típicos y comunes a una capa, clase, sector de ocupación, etc., descartando las diferencias individuales, se convierte en psicología de masas.
Es así que los hombres están sometidos a sus condiciones existenciales por vía doble: directamente por el influjo inmediato de su situación económica y social, e indirectamente por la estructura ideológica de la sociedad; por eso siempre desarrolla en su estructura psíquica una contradicción que se corresponde con la existente contradicción entre la situación material y la situación ideológica de la sociedad.
Ahora bien: un pensamiento social al modificar el aspecto psíquico de los homjbres no sólo se reproduce en el interior de estos hombres, sino que además -y esto es aún más importante-, en la forma del hombre así concretamente modificado y que por lo tanto actúa de modo distinto y contradictorio, este pensamiento se convierte en fuerza activa, en poder material.
Por otra parte, observamos que con el tiempo las estructuras psíquicas van retrasándose respecto del desarrollo de las condiciones sociales que les dieron origen y que evolucionan rápidamente, y entran en conflicto con las formas ulteriores de vida. Este es el rasgo fundamental de la llamada "tradición", es decir de la contradicción entre la vieja y la nueva situación social.
A mi entender en la profundidad de esta materia comprenderíamos cómo el hombre se sitúa como ser social, aunque esto daría lugar a observar en muchos aspectos conceptos tales como altruismo y egoísmo, y por qué el hombre adopta políticas de tal o cual manera.
1) Manuel Delgado Ruiz, en Introducción a Tristes trópicos, p. 14

TAREA 2

FINALMENTE NO HAY COMIENZOS ABSOLUTOS...
Sólo en un futuro lejano cuando la educación conciente
haya desenmarañado la severa contradicción entre
cultura y naturaleza, cuando ya no se opongan
recíprocamente la vida bioenergética y la vida social
del hombre, sino que se apoyen, complementen y realcen
mutuamente... sólo entonces esta tarea dejará
de ser peligrosa y compleja.
W. Reich
Las definiciones de este medular concepto cultura, es ahora complejo. Plantearemos dos formas bastante distintas de conceptualizarla: la primera vincula a la cultura con la suma de todas las descripciones disponibles a través de las cuales las sociedades confieren sentido a, reflexionan sobre, sus experiencias comunes. La propia concepción de cultura es democratizada y socializada. Ya no consiste en la suma de "lo mejor que ha sido pensado y dicho". Nuestra manera de ver las cosas es literalmente nuestra manera de vivir, el proceso de la comunicación es de hecho el proceso de la comunidad: el compartir significados comunes, y en consecuencia actividades y propósitos comunes; la oferta, la recepción y la comparación de nuevos significados, que conducen a tensiones y logros de crecimiento y cambio.
El segundo énfasis es más deliberadamente antropológico, y hace hincapié en ese aspecto de la cultura que se refiere a las prácticas sociales. El punto importante reposa sobre las interrelaciones activas entre elementos o prácticas sociales normalmente sujetos a separación. Es en este contexto que la "teoría de la cultura" es definida como "el estudio de las relaciones entre elementos en una forma total de vida". La cultura no es una práctica; ni es simplemente la suma descriptiva de los hábitos y costumbres de las sociedades, como tiende a volverse en ciertos tipos de antropología. Está imbricada con todas las prácticas sociales, y es la suma de sus interrelaciones. La cultura viene a ser todos aquellos patrones de organización, aquellas formas de la energía humana que pueden ser detectadas revelándose -en inesperadas identidades y correspondencias, asì como en discontinuidades de tipo imprevisto- en, o bajo, todas las prácticas sociales.
El análisis de la cultura es, entonces, el intento de descubrir la naturaleza de la organización que es el complejo de estas relaciones.
Sin duda algunos lugares subsisten al margen de la modernidad y quizás la palabra globalización no es la más acertada para describir esto, ya que la globalización nos sugiere de inmediato problemas económicos, flujos financieros, mercados que se abren por doquier; pero en todo caso, la plenetarización, la mundialización, para utilizar otros términos, en sus dimensiones no sólo económicas, sino también culturales y sociales, cambió por completo las cosas. Entonces, si el concepto de cultura es hoy obsoleto...
Hasta hace no mucho se seguía definiendo la cultura en su dimensión esencial y eterna, y en ningún momento desde el punto de vista de lo que es una característica central de lo que llamamos las identidades culturales, es decir, el cambio.
Sean las que sean las sociedades que estudiamos debemos aceptar la idea de que las identidades culturales, y por lo tanto las culturas, permanentemente se transforman. A veces se recuperan antiguas tradiciones o costumbres, lo que Lévi Strauss denominó bricolage. Es decir, se recuperan viejas tradiciones para inventar algo nuevo. Es así que nuestras sociedades desde las más tradicionales hasta las más modernas producen, inventan, fabrican diferencias culturales.
La cultura que se produce es una transformación, una producción, a veces estable, que tienen cierta continuidad histórica, otras inestables, en permanente cambio, en procesos que podríamos llamar de mestizaje cultural, de hibridación. de mezcla.
Quizás aquí entramos al campo del sujeto, o subjetividad, cuando el antropólogo tiene que estar conciente del trabajo que hoy le corresponde, y donde faltan las palabras.
Debemos considerar que aquellos que están a cargo de la producción lo hacen a partir de su subjetividad. A veces actúan como sujetos, otras como sujetos personales, individuales. Es así como las identidades colectivas se transforman.
Sin embargo, la cuestión no es contraponer subjetividad con colectividad. Más bien pienso que cada vez más el individualismo moderno provoca actitudes como "yo hago, tengo tal o cual identidad, participo en tal o cual comunidad, soy de tal religión". Debemos entonces aprender a pensar las dos cosas de manera articulada. Porque estamos inmersos en un mundo donde las identidades están constituidas por gente que se va y regresa, que se mezcla con otros. Entonces se tiene que aceptar que las culturas están en movimiento. que la subjetividad personal de lo que se estudia es importante. La antropología no puede apartarse de una tendencia general que es colocar al sujeto en el centro del análisis. Pero es evidente también que mientras más estamos dominados, menos sujeto somos. A partir de ahí, se puede observar acerca del Otro. El Otro y su mundo conforman y definen datos básicos para los estudios antropológicos, sin que por este motivo se ignoren datos concernientes al investigador y su mundo. Los dos pueden tomarse en cuenta en los estudios sociales dependiendo del contexto y del objeto de estudio.
Wieviorka resumiría así: Los enfoques de fieren de una disciplina a otra. Por ejemplo: nosotros antropólogos consideramos que el rey de los métodos es la observación participativa. Y los sociólogos dirían: el método idóneo es la encuesta cuantitativa y cualitativa, etc. Yo pensaría en términos radicalmente distintos. Precisamente porque me sitúo en el espíritu de nuestras instituciones. Pienso que un método, por lo tanto, un "mode d´approche", es la puesta en relación de un problema que se quiere estudiar con una orientación teórica general. No creo que existan métodos "rey".

Monday, September 18, 2006

ENTONCES ¿DE DÓNDE PARTIMOS?

PEQUEÑA REFLEXIÓN ACERCA DE LA LECTURA DE IMMANUEL WALLERSTEIN


Quizá los debates intelectuales de los últimos 30 años acerca de las ciencias sociales son importantes, pero lo que importa más es decidir qué hacer en el nivel organizacional. Es posible que sea lo más complicado.
Hace unos días había leído un texto de Wallerstein Impensar las ciencias sociales. Límites de los paradigmas decimonónicos, y me gustaría compartir las siguientes preguntas que él se hace con los compañeros que esto lean. Porque yo sigo cuestionándome lo mismo hasta hoy:
1. ¿El desarrollo es desarrollo de qué cosa?
2. ¿Qué o quién verdaderamente se ha desarrollado?
3. ¿Cuál es la demanda tras la demanda de desarrollo?
4. ¿Cómo puede ocurrir dicho desarrollo?
5. ¿Cuáles son las repercusiones políticas de las respuestas a las primeras cuatro preguntas?
Entonces, dice Wallerstein, ¿es el desarrollo una cinosura o una ilusión?

TAREA 1. EN LA IDEALIZACIÓN DE OTRAS CULTURAS COMO REFLEXIÓN DEL ESTADO ACTUAL DE LA ANTROPOLOGÍA COMO CIENCIA Y EL PAPEL DEL ANTROPÓLOGO

Los pueblos que pierden el amor a sus raíces,
los pueblos que dejan de amar lo que son,
terminan dependiendo de los pueblos que les
enseñaron a idealizar otras culturas.
Después de 1968 y hasta la actualidad, resulta evidente el hecho de que el entero "sistema de los saberes" sobre los distintos temas de lo social, ha entrado en una crisis total e irreversible. Porque luego de haberse constituido en el último tercio del siglo XIX, y de haber desplegado su vigencia durante toda la primera mitad del siglo XX, ese episteme particular sobre lo social -que concibió esto último como una suma o agrgado de espacios segementados, distintos y hasta autónomos entre sí, espacios que a su vez correspondían a las distintas e igualmente autónomas ciencias o disciplinas sociales- comenzó a ser cuestionado poco a poco y a mostrar sus límites epistemológicos generales, para precipitarse definitivamente en una crisis insuperable bajo los impactos fundamentales de la revolución cultural de 1968.
Una crisis general del sistema de los saberes sobre lo social que se ha expresado en los últimos treinta años, tanto en la proliferación y multiplicación de los limitados proyectos de defender y promover una multi, pluri, trans o inter disciplinariedad, como en las incesantes búsquedas y debates metodológicos que intentan preguntarse acerca de las raíces y la génesis histórica de este peculiar sistema de saberes sociales hoy todavía dominante.
Me parece que las ciencias sociales salieron ya de época clásica. A partir de entonces ha tenido inmensas transformaciones, pues el mundo ha cambiado tanto en los últimos treinta años, que el antropólogo tendrá que redefinir, primero, sus objetos, segundo, sus paradigmas y, tercero, los contornos o los límites de sus disciplinas, la manera como se articulan entre sí y cómo se articulan quizá, con otros campos del conocimiento, fuera de las ciencias sociales en el sentido estricto de la palabra.

TODO ESTABA LISTO PARA EL VIAJE, SÓLO FALTABA EL DESTINO

Aunque todo se complicó nunca acepté que los acontecimientos de los últimos días pudieran provocar mi renuncia a esto que estuvo siempre en mis pensamientos. Cuando los caminos se eligen de corazón se presentan con fuerza avasalladora y no hay nada que pueda perturbarlos.
Tengo una formación literaria y psicológica, lo literario como formación universitaria, lo psicológico de manera atrevidamente autodidacta.
Desde los años de universitaria pensé que había iniciado un enorme compromiso con la sociedad en que me tocó vivir. Descubrí que había aspectos de mi cultura muy descuidados y que conocerlos posibilitaban el hecho de comprender el presente con todos sus acontecimientos. Tarea que me ha requerido muchos años.
Esto derivó en un proyecto más antropológico que literario y que espero culminar en el proceso de la maestría en antropología social. Siempre pensé que para estudiar las relaciones adecuadamente debemos estudiarlas de manera activa, considerando todas las actividades como formas particulares y contemporáneas de la energía humana.
Es así como inicio esta nueva etapa de mi destino con todo agradecimiento a las fuerzas que lo hicieron posible y con todo compromiso.